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jueves, 2 de febrero de 2012

Las 6 mejores comidas para pedir en una primera cita




1. SushiLa comida típica japonesa es una fija para salidas románticas. Sabores frescos, poco invasivos y livianos, que permiten ser compartidos. Onda exotica peros sin excesos. Enseñarle a tu pareja a comer con los palitos, suma puntos.
2. Entraña con ensalada verdeEn los últimos años la entraña se convirtió en el corte de carne top. Tiene poca grasa, es fácil de comer y suele venir en porciones para compartir. De acompañamiento, una buena ensalada verde. Ojo: pedirlo sólo en una parrilla de confianza. En algunas no saben prepararla y sale algo chiclosa. En ese caso andá mandándole un SMS a tus amigos para ver si se juntan después de las doce.
3. Pizza de salmón y rúculaNo es necesario gastar mucho dinero para una cena en la primera cita. La pizza siempre es una salida económica. Lo importante es que la masa sea finita. Si la pizza es a la parrilla, es una buena jugada. Si pedís una de salmón y rúcula, tenés un gol seguro. Y si además, lo acompañás con una botella de champagne, partido liquidado.
4. CevicheFresco, trendy y picantón. El ceviche es el plato del momento, estrella no sólo de los restaurantes peruanos, sino ya en todo tipo de restós modernos. A base de pescado blanco, cebolla morada, lima y cilantro, es ideal para compartir como entrada, acompañado de un pisco sour. Si la noche no termina en un hotel alojamiento es porque algo falló, pero no precisamente la comida.
5. Cordero braseadoA la hora de comer carnes, un bife de chorizo mariposa puede ser muy rico, pero convengamos que es poco chic. Todo lo contrario ocurre con el cordero, una carne de moda que suele marinarse con menta y luego se sirve braseado con salsa. Sabroso, original y a la moda. Denota conocimientos gourmet y buen gusto. Poroto para vos.
6. Penné rigatti mediterráneoLa comida italiana siempre queda bien. No se te ocurra pedirte unos ravioles de verdura con tuco. Para eso están las cenas familiares. En un cita romántica la pasta tiene que pasar por una pasta corta (queda poco fino succionar un spaghetti), con alguna salsa que no sea demasiado pesada (evitar la crema y los cuatro quesos). Eso sí, después de comerlos pasá por el baño a mirarte en el espejo, no vaya a ser cosa que te haya quedado una hoja de albahaca entre los dientes.Si te gusto esta nota, te recomendamos leer las siguientes:

Cuidado: estos son los 11 platos que jamás debés pedir en una primera cita


1. Hamburguesa completaLa mayonesa que cae por los costados, el tomate que se desliza junto con la lechuga y los dedos aferrados a las dos rebanadas de pan para evitar la destrucción absoluta. Ni hablar de las migas que adheridas a los labios, la salsa que cae sobre el escote y los dedos pegote. Pedir la hamburguesa con sólo con queso es una buena alternativa.

2. Fideos con tucoPlato que presenta muchos inconvenientes. Ante todo, no tiene onda. Después, no es fácil comer tallarines con elegancia. Siempre hay un fideo rebelde que se desliza fuera de la boca y que se debe que succionar poniendo cara de yo no fui. Además, está el riesgo de mancharte la ropa. Y ni se te ocurra mojar el pan en la salsa.

3. Pizza canchera (o cualquier otro plato con mucho ajo)Nada menos seductor que un aliento de perros que no desaparece ni siquiera después de un lavado de dientes con pasta Noc hiperconcentrada. No hay Tic Tac, Halls, ni Odol que puedan con el fatal efecto ajo. Si te ilusionás con terminar a los besos, empezá por cambiar de plato.

4. Ensalada verde Evitala. Siempre te va a quedar entre los dientes algún cachito de hoja rúcula, espinaca o radicheta. Frente a una dentadura multicolor, tu cita se optará por el silencio para evitar incomodidades. Cuando llegues a tu casa preguntándote por que no pasó nada y te mires en el espejo, te vas a querer matar.

5. Guiso de lentejas El efecto es evidente: gases. No queremos, ni necesitamos ser más gráficos. Que cada uno pida lo que quiera, mientras tenga claro los riegos a los que se atiene.

6. Mondongo ¡Qué lindo! Estamos en el año del bicentenario y vamos a festejar con platos bien criollos y tradicionales. Ahora, incluso si tu primera cita cae un 25 de mayo, no da que te pidas mondongo, locro o puchero. Todo bien con el sentimiento patriótico y tu onda gaucha, pero no lo olvides: estás en una date, no en lo de tu abuela.

7. Postre bomba atómicaTodo restaurante tiene su “postre de la casa”. Y cuando ves que un mozo la lleva a otra mesa, te enamorás: flan, crema, helado, chocolate, frutas, todo en una torre de veinte centímetros de alto. ¡Contenete! Vas a quedar como un gordo/a desesperado/a. Guardate las ganas para compartirlo en la segunda o tercera salida (si es que llegan a esa instancia). El consejo aplica también a brownies, panqueques y a todo postre que incluya chocolate, crema y dulce de leche a la vez.

8. Platos picantesEn Argentina ni los platos más picantes son taaaan picantes como para agujerearte el estómago, pero si la querés jugar segura, evitá algunas recetas indias, vietnamitas y thai, generosas en chiles y ajíes. Por hacerte el exótico corrés el riesgo que pasarte media hora en el baño del restaurante clamando por una pastilla de carbón.

9. PolloSi la comida plantea una lucha encarnizada con la porción que te espera sobre el plato, mejor, pensalo dos veces. Desarmar un muslo de pollo, quitarle la piel, hincar el tenedor entre los cartílago para rescatar un mínimo pedacito de carne… es muy poco fino. Y después el plato queda hecho un enchastre. Lo mismo se aplica a la tira de asado y los pescados a la parrilla que uno debe caranchear. Por el contrario, un bife, o un filet nunca fallan.

10. La tercera botella de vinoClaramente, un buen tinto es la mejor opción para relajarse y descontracturar la cena. Pero si se te va la mano perdés, en todo sentido. Además de llevarte volcar la copa y llevarte cosas por delante, te queda la boca pastosa y la lengua violeta. ¿La solución? Siempre pedir agua para acompañar.

11. Gaseosas LightEn una primera cita, nada menos sexy que una gaseosa light o un agua finamente gasificada. Es una forma de decirle al otro: “esta noche no me voy a relajar; voy a seguir haciendo lo mismo que hago el resto de la semana”. Pedite una cerveza, una copa de vino, o un trago con poco alcohol. De última, un buen licuado. La idea es romper el hielo y ponerle un poco de onda a la noche.
¿Alguna vez hiciste un papelón en una primera cita por elegir un plato equivocado? ¿Cuál te parece que es el plato menos seductor de todos?


Por Cecilia Acuña

miércoles, 1 de febrero de 2012

9 cosas que no debés usar en una primera cita



 



1.Tacos altísimosLimitan muchas posibilidades, por ejemplo una caminata luego de la cena.




2. Joyas carasSuelen apabullar a quien te invita a salir. Dejate llevar, pero abandoná los diamantes y las joyas de la abuela, al menos hasta próximas salidas.



3. Gorras, sombreros y tocadosEstilo es una cosa, presentarte como un ridículo -al menos en ésta ocasión- está de más. Date cuenta: pocos sobreviven a una salida en la que tienen a todo el mundo mirándolos al entrar a un lugar.



4. Escotes profundosElegí algo lindo, pero no vayas con un escote hasta el ombligo si esperás que te miren a los ojos cuando hablas.



5. Cartera diminutaLlaves, documentos y hasta un dinero extra por si acaso el candidato termina siendo un avaro. Todo eso no entra en una cartera No arruines tus chances por un dejo de glamour.



6. Medias de red. Pocas sobreviven a una primera impresión tan osada. Asusta ver una vampiresa gótica en este tipo de citas.



7. Ropa interior de colores estridentesUn jean de tiro bajo, un bretel rebelde que se sale de lugar y… ¡pumba! La verdad revelada. Dejá esos tesoritos sexies para más adelante. Que quede algo librado a la imaginación.



8. MinifaldaNo obligues al pobre hombre a pasarse la noche agarrándose a trompadas por una desconocida. Una cosa es engancharlo, otra hacerlo pensar dos veces antes de aceptar otra salida.



9. Exceso de perfumeEn una primera cita, delata ansiedad. Si vas a usar perfume, que sea poco y bueno. Que te recuerden por quién sos y no por el halo de aroma empalagoso que te precede.



OCHO ESTRATEGIAS FINANCIERAS PARA EL 2012



Por Alejandro Valverde (CJ Press) Mientras los expertos en supuestas predicciones mayas se rompen la cabeza tratando de saber cómo acabará el 2012, la mayoría de nosotros hacemos lo mismo, pero intentando que el dinero nos alcance todo el año y lleguemos a su final sin deudas, con algunos ahorros y, ojalá, una que otra buena inversión. Para lograrlo debemos tener los pies bien puestos en el presente de nuestras finanzas y ver cómo, en los próximos 12 meses, evitamos los gastos injustificados del 2011 y recortamos (a veces de donde ya no hay más que recortar) para lograr mejor nuestras metas financieras. Con ese intento, aprovecha las siguientes sugerencias de estrategias financieras en el 2012.
 1. Establece un presupuesto — Los asesores financieros no se cansan de repetirlo: ¡hay que basarse en un presupuesto! Sin él, estamos perdidos. Saca la cuenta de cuánto ingreso te entra y cuánto gastas, y si la diferencia entre ambos es negativa, calcula cuánto puedes ahorrar en cada uno de tus renglones de gastos. Si la diferencia es positiva, entonces ponte la meta de ahorrar o invertir lo más posible de esa cantidad.

 2. Juega con tus cuentas de banco: deposita todos tus ingresos en tu cuenta de ahorros, y transfiere de allí a la de cheques (o cuenta corriente) sólo lo que te indica tu presupuesto que debes gastar.

 3. Créate metas: desde ahora, establece metas financieras para fin de año, que pueden ir desde llegar a cumplir religiosamente del presupuesto que te pusiste, ahorrar una cierta cantidad, salir de determinado número de deudas, abrir una cuenta de inversión bursátil y alimentarla mensualmente, o establecer una anualidad para el futuro de tu familia”, es el consejo del experto en finanzas y Bolsa de Miami Mario Medina. “Una o varias de ellas te servirán de estímulo para el resto de tus estrategias”.

 4. Olvida el plástico y usa el papel: deja de usar tus tarjetas de crédito y paga siempre que puedas en efectivo. Así no te sentirás tentado de gastar más de lo que tienes en ese momento. Es más, pon en sobres el dinero que vas a dedicar a cada actividad al mes ($500 para comida, $100 para el teléfono, etc.) y conserva, para emergencias, una sola de tus tarjetas de crédito.

 5. Come con conciencia: esto no significa sólo reducir tus visitas a restaurantes (¡hasta ese inofensivo cafecito latte de $3.25 todos los días importa!), sino también calcular con detenimiento cuánto gastas en alimentos para la casa, pensar en qué productos acabas desaprovechando y hacer compras en mercados donde los precios y descuentos son más convenientes.

 6. Diversifícate: tal vez te haga falta tomar un segundo empleo, de tiempo parcial, para salir de un “hueco” financiero. Quizás tus aficiones, intereses o habilidades especiales te den la oportunidad de lograr un ingreso extra.

 7. Mejora tu crédito: aprovecha tu reporte de crédito anual gratis (en AnnualCreditReport.com) y trata de subir tu puntaje sin incurrir en deudas y pagando más en las que tienes. “Esto te dará oportunidades de refinanciar bien tu hipoteca, encontrar buenas tasas de préstamo y hasta hallar un mejor empleo”, asegura Mario Medina.

 8. No te dejes seducir: sobre todo la tecnología tendrá en el 2012 un poder tentador enorme sobre tu deseo de adquirir. Vigila tu billetera con celo y estira la mano para agarrarla sólo después de haber revisado tu presupuesto y calificar ese nuevo artículo como “necesidad imprescindible”.

lunes, 30 de enero de 2012

¿Sabias que llevarse bien con los compañeros de trabajo mejora la vida?

Llevarte bien con tus compañeros no es fácil, por que no tienen tus mismos gustos , carácter ni actitudes, sin embargo hacer las pases con todos tiene beneficios sobre la salud a largo plazo según un estudio de la Universidad de Tel Aviv (Israel).
En una investigación con 820 adultos trabajadores durante dos décadas, los científicos demostraron que las personas que no se sienten respaldadas en el entorno laboral tienen 2,4 veces más probabilidades de fallecer. Los resultados se publican en la revista Health Psychology. Sharon Toker y su equipo han demostrado que los empleados que creen tener apoyo de sus iguales en el trabajo suelen ser más longevos. “Pasamos muchas de nuestras horas de vigilia en el trabajo, no tenemos tiempo de ver a los amigos en los días laborables, por lo que el lugar de trabajo debe ser un sitio donde encontrar apoyo emocional”, subraya Toker. Para convertir la oficina en un lugar “bueno para la salud”, Toker sugiere crear rincones para tomar un café donde los compañeros se reúnan y hablen espontáneamente, organizar una red social virtual interna similar a Facebook y programar salidas sociales informales para empleados, entre otras iniciativas.

viernes, 27 de enero de 2012

Trabajar mucho, más riesgo de depresión


Los empleados que trabajan largas horas, unas 11 o más, tienen el doble de riesgo de sufrir depresión que aquéllos que trabajan un horario normal de siete u ocho horas, dice un estudio.

La investigación, publicada en PLoS One, siguió a unos 2.000 empleados públicos británicos de mediana edad.

Los científicos de la Universidad de Londres y el Instituto Finlandés de Salud Ocupacional encontraron lo que llaman 'una asociación robusta' entre trabajar horas extra y el riesgo de depresión.

En el pasado ya ha habido otros estudios sobre el impacto de trabajar largas horas y el riesgo de que un individuo sufra trastornos psicológicos, como ansiedad o dificultad para dormir.

Pero hasta ahora no se había logrado obtener una conclusión clara sobre el impacto del trabajo excesivo y el riesgo de depresión.

Uno de los principales problemas, afirman los investigadores, es que es difícil comparar el número de horas adicionales trabajadas porque no existe una clasificación estándar de lo que es el 'tiempo adicional' de trabajo.

El estudio siguió a los participantes durante un promedio de 5,8 años.

Para la investigación los científicos utilizaron datos del llamado Estudio Whitehall II, que sigue desde 1985 a empleados de 20 departamentos del servicio civil en Londres con una edad de entre 35 y 55 años.

Al inicio y final del estudio los participantes, respondieron a cuestionarios para conocer el estado de su salud mental y el número de horas que trabajaban.

Problema global

Los investigadores eligieron a trabajadores que estuvieron empleados durante todo el tiempo del estudio y descartaron a los que habían sufrido alguna enfermedad psiquiátrica durante ese tiempo.

La muestra estudiada total fue de 2.123 empleados: 1.626 hombres y 497 mujeres.

Los cuestionarios iniciales mostraron que ninguno de los individuos presentaba alguna enfermedad psicológica.

Para el estudio, los participantes debían responder a la pregunta de 'en un día normal de semana, ¿cuántas horas pasa aproximadamente en actividades de trabajo (durante el día y trabajo llevado a su casa)?'.

Las respuestas fueron clasificadas como horario estándar (de 7 u 8 horas), una o dos horas de trabajo extra (9 y 10 horas) y tres o cuatro horas de trabajo extra (11 y 12 horas).

Al final del estudio los resultados mostraron que entre aquellos que trabajaban 11 horas o más se vio un riesgo 2,43 veces más grande de sufrir un episodio depresivo mayor que aquellos con un horario de 7 u 8 horas diarias.

E incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta factores como alguna enfermedad física crónica, tabaquismo, consumo de alcohol, presión laboral y apoyo social vinculado al trabajo, no se vio un impacto en la asociación entre horas extra trabajadas y riesgo de depresión.

El estudio no investigó cuáles podrían ser las causas de esta asociación, pero creen que las largas horas trabajadas podrían afectar la salud mental cuando surgen conflictos familiares a causa de éstas, o porque el individuo presenta dificultades para 'desconectarse' del trabajo o por un incremento prologando en los niveles de cortisol (la hormona del estrés).

Tal como señala la doctora Marianna Virtane, quien dirigió el estudio, la depresión, junto con otros trastornos mentales comunes, ya se convirtieron en todo el mundo en un problema importante de salud pública y por eso es importante analizar las probables fuentes de esta enfermedad.

'Hasta ahora se desconoce la etiología exacta de la depresión, pero se asume extensamente que es multifactorial e involucra factores genéticos, biológicos y psicosociales'.

'Aunque ocasionalmente trabajar horas extra puede traer beneficios para el individuo o la sociedad, es importante reconocer que trabajar horas excesivas también está asociado con un incremento en el riesgo de una depresión grave' afirma la investigadora.

El ruido de tránsito aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular


El ruido del tránsito tiene consecuencias peores que una simple incomodidad. Estos sonidos molestos aumentan el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, especialmente en las personas de más de 65 años, concluyó una nueva investigación.

"Estudios previos asociaron al ruido del tránsito con un aumento en el peligro de desarrollar una hipertensión arterial o un ataque cardíaco, y nuestra investigación suma evidencia que prueba los malos efectos de estos sonidos sobre el sistema cardiovascular", dijo Mette Sorensen, de la Sociedad Danesa de Oncología (Dinamarca).

QUÉ ES UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) ocurren cuando la sangre no llega a una parte del cerebro. Esto puede suceder porque un coágulo bloquea un vaso sanguíneo (accidente cerebrovascular isquémico) o cuando un vaso se rompe y por lo tanto la sangre se derrama (accidente cerebrovascular hemorrágico).

Existen diversos factores de riesgo para esta seria patología, incluyendo la hipertensión arterial, ciertos problemas cardíacos, diabetes, niveles altos de colesterol y la edad. A su vez, el alcohol, el tabaco, ciertos medicamentos y las drogas también incrementan el peligro de tener un ACV.

RUIDOS QUE ENFERMAN

Los autores analizaron la relación entre el ruido del tránsito y los ACV trabajando con 57.053 voluntarios de 50 a 64 años de edad. Analizaron cuan expuestos estaban a los ruidos molestos y siguieron de cerca su salud entre 1993 y 1997. En ese período, un total de 1.881 participantes sufrieron un accidente cerebrovascular.

Sorensen notó que por cada 10 decibeles extra de ruido aumenta un 14% el peligro de sufrir un ACV. En los mayores de 65 años esta asociación fue más grave ya que el incremento en el riesgo fue del 27%.

Aún no se sabe a ciencia cierta cuál es el mecanismo detrás de esta asociación negativa pero el especialista sugirió que podrían ser el stress y los problemas para dormir, que son los factores que explican la relación entre el ruido del tránsito y la mayor incidencia de la hipertensión y los ataques cardíacos.

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